La impresora 3D es una máquina capaz de imprimir piezas y maquetas con volumen, tomando los diseños directamente de los hechos en una computadora. El proceso de producción de estas piezas es acumulativo, es decir, se van poniendo capa tras capa de material hasta que éste toma dimensión, altura y volumen.

Existen diferentes tipos de máquinas comerciales como son:

La estereolitografica: Usa resinas sensibles a la luz

De compactación: se acumula una masa de polvo que se alisa por niveles

De Adición, se inyectan polímeros por capas

Después de que la máquina hay hecho su trabajo, se aspira el sobrante y queda la pieza terminada. Se utilizan diferentes tipos y diferentes productos para hacerlos. El boom de este tipo de impresoras se ha dado mucho en la arquitectura, por la rapidez con las que se puede imprimir una pieza escultórica como si se tratase de cualquier trabajo hecho en un ordenador.

Con los años el mercado se ha extendido, ya no solo se realizan pequeñas piezas o diseños, en los últimos años se intentando imprimir cosas tan increíbles como lo son comedores, salas, escritorios, camas, sillas, etc.   La imaginación ha sido el límite para los que utilizan estas impresoras. La gran pregunta que se han hecho los expertos en el tema es si un día se podrán imprimir casas, puentes o edificios.

Realizar un edificio desde la comodidad de tu computadora para luego solo sentarte a observar cómo se imprime parece un sueño. Sin embargo, no dista mucho de la realidad ¿Pero se puede? La desventaja principal es que el tiempo que no se invierte en el edificio se tendría que invertir en hacer una impresora del tamaño del edificio, los materiales carecerían de fortaleza y durabilidad, serían replicables. Esto mermaría sin duda la industria de la construcción y la arquitectura.

Por eso, es probable que pasen muchos años hasta que se pueda imprimir la urbanidad mundial.